miércoles, 18 de julio de 2007

¿Cómo será la Educación del siglo XXI?

La Educación del siglo XXI, vista en prospectiva; implica el análisis de los cimientos políticos; filosóficos, sociales y culturales que han prevalecido y sustentado hasta ahora, la praxis pedagógica. En este sentido, es necesario replantear el norte educativo, en función de las demandas sociales presentes y futuras, lo cual requiere una reconstrucción ideológica y estructural.

Partiendo de tales premisas, la Educación del mañana deberá estar centrada en una concepción humanista, tal como lo expone Jerôme Bindé, donde se consideren las individualidades y en igualdad de condiciones para todos, pues de lo contrario se ampliará la brecha entre los estratos que tienen acceso a la Educación y los que socio económicamente permanecen excluidos. Además, ésta deberá ser continua y permanente, en consonancia con la dinámica que caracteriza a la sociedad actual.

Otro aspecto de significativa importancia en la direccionalidad, de la Educación en las próximas décadas, es el impacto de las NTIC en las organizaciones, instituciones y estructuras sociales, lo cual no sólo obliga a repensar la forma de operar e interactuar en el medio educativo, sino que además se constituye en un factor crítico para la sustentabilidad y sostenibilidad de la visión y estrategia del desarrollo integral de los pueblos.

En este orden de ideas, las TIC se conciben como una dimensión estratégica para potenciar las capacidades del individuo, al facilitar la creación de espacios de convivencia educativa, sin las limitaciones de espacio y tiempo que tienen las modalidades tradicionales de Educación, explicado por Manuel Castell, como: “La cultura de la virtualidad real”, caracterizada por 2 paradojas, el tiempo y el espacio sin lugar.

La nueva dinámica educativa supone una intervención en red con otros espacios y experiencias nacionales e internacionales que permitan relacionar macro-espacios de la sociedad global con las realidades locales, así como las experiencias colectivas e individuales.

En consecuencia, Mas María (2007), considera menester el uso de las TIC en una Educación que propulse la diversificación del acto pedagógico, al maximizar las potencialidades comunicativas de las personas. Así, la autora expresa: “El papel protagónico de las TIC en la sociedad actual las convierte en un factor fundamental para el mejoramiento de la calidad de vida de la población.promoviendo la creación y fortalecimiento de asociaciones reticulares que faciliten una comunicación interactiva más eficaz, donde la información, el conocimiento y el pensamiento innovador constituyan los pilares de la interacción social”.

Por tales razones, el desarrollo de las redes telemáticas al servicio de la Educación y de la sociedad en general abre un extraordinario potencial de múltiples sinergias instruccionales.

Sin embargo la funcionalidad educativa de las NTIC, también se ven condicionadas por otros factores, como la intervención de los poderes públicos y las políticas de financiamiento del sector, donde los presupuestos adjudicados han sido tradicionalmente precarios, a pesar de la importancia y productividad económica de invertir en Educación.

De igual modo, la universidad bajo una visión innovadora tiene más posibilidades de éxito si existe una cultura del conocimiento que genere prácticas educativas inteligentes para dar respuestas a sus necesidades, pues uno de los pre-requisitos de una institución educativa abierta a los cambios y transformaciones que impone la tecnología actual, es el fortalecer y redescubrir sus propios valores culturales a partir del pensamiento creativo y flexible.

En conclusión, en el contexto socioeducativo actual y futuro, se prevé la necesidad de replantear el norte a seguir, donde los métodos y estrategias deben contribuir eficazmente en la formación de ciudadanos competentes y éticamente comprometidos con la reconstrucción social, en la cual el papel del docente debe estar centrado en ayudar a los educandos para que puedan sepan y quieran aprender, lo cual incluye la orientación, motivación y uso de recursos innovadores, en procesos que se caractericen por su flexibilidad curricular, la adecuación de los contenidos a los intereses del usuario, la diversificación de ambientes educativos y la disposición de políticas públicas democráticas, que en la praxis propicien la inclusión oportuna de los individuos al Sistema.

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