El Reto de la Educación del Siglo XXI:
“La Generación N”
El devenir histórico refleja como los procesos sociales han determinado las características de la Educación y por ende el tipo de ser social que caracteriza los cambios generacionales, delimitando ciertas épocas.
En este sentido, históricamente la Educación fue evolucionando en la medida en que se fueron incorporando avances tecnológicos a la dinámica social y educativa, de allí que diversos autores, entre ellos Ferreiro, Ramón, precise dichos períodos, de acuerdo a los aportes y generalidades que la identifican y diferencian, así los designa con los nombres de: Generación “Baby Boomer”, (1946-1964); Generación “X”, (1960-1970); Generación “N”, (1980-2007).
En cada una de las etapas referidas, el hombre es producto de una ideología y una sociedad donde convergen múltiples factores, por ejemplo en el caso de los “Baby Boomer”. les toca sembrar las semillas tecnológicas en materia comunicacional, a raíz de la invención del televisor y a pesar de su actitud pasiva frente al medio, propician los futuros adelantos que paulatinamente se desarrollan en la Generación X, con todo y sus radicalismos y sus procedimientos poco convencionales, hasta llegar a la Generación N, que ha roto todos los esquemas, por cuanto ha generado cambios abruptos e irreversibles con la incorporación de las TIC, como palanca para el desarrollo de los procesos sociales, en atención a la estructura organizacional, la forma de gestión y control de la acción pública y sobre todo para la formación y capacitación del factor humano, en un contexto social donde el insumo fundamental es la información.
No obstante, la Generación N presenta grandes debilidades sociales que determinan en muchos casos la posibilidad de aprovechar racionalmente las ventajas que detentan las NTIC, pues la plataforma educativa, cuya base es la familia se presenta débil y carente de valores elementales, que garanticen la formación de individuos críticos, capaces de responder exitosamente a la avasallante dinámica informativa, en función de dinamizar y mejorar la calidad de vida de los pueblos.
En consecuencia, el docente de hoy debe asumir el reto de acompañar pedagógicamente tales cambios, educar en la Ciencia, pero sin olvidar la transversalidad en valores, que permita utilizarla adecuadamente y sin lugar a dudas transformar los viejos paradigmas e integrar el uso de las TIC en su praxis docente, como herramienta para mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
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